Así se siente hoy Camila. Ella comenzó a estudiar este tipo de danza a los 13 años, cuando su mamá la matriculó en el curso que ella nunca pudo hacer. Ahora, más grande, siente que no da más. No le gusta el baile, odia ir a clases 3 veces por semana y aún así no se siente con el valor suficiente de hacércelo saber a su madre.
Ella es camila, una niña que tiene miedo como cualquier otra, pero que mira hacia adelante continuamente para enfrentar lo que no quiere hacer, aunque a ratos ve hacia el lado para escapar.
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