sábado, 30 de junio de 2007

Autoretrato 2: Pasión

11 años atrás fue la primera vez que me puse un par de esquis. Hace 11 años fue que descubrí un deporte nuevo. Y ya son 11 los inviernos que disfruto como nunca, desde que me puse por primera vez esos par de esquí.
Muchas son las cosas que me gusta hacer. Pero es en el ski donde puedo mezclar todo lo que me hace sentir bien. Lo amigos, la familia y la risa. Arriba, todo parece mejor. Y estar compartiendo con la gente que quiero mientras soy libre esquiando, es aún mejor que la misma risa. Para mi, esquiar es mi pasión.

Retrato: ¿cómo escapar?

16 años de vida, 3 años de ballet. 13 años de libertad, 3 años de obligación.
Así se siente hoy Camila. Ella comenzó a estudiar este tipo de danza a los 13 años, cuando su mamá la matriculó en el curso que ella nunca pudo hacer. Ahora, más grande, siente que no da más. No le gusta el baile, odia ir a clases 3 veces por semana y aún así no se siente con el valor suficiente de hacércelo saber a su madre.
Ella es camila, una niña que tiene miedo como cualquier otra, pero que mira hacia adelante continuamente para enfrentar lo que no quiere hacer, aunque a ratos ve hacia el lado para escapar.

viernes, 22 de junio de 2007

Reportaje: Una Viña Artesanal.

La bodega que se levanta tras las faldas de los cerros de Isla de Maipo, se llama Las Mecedes.
En ella, se elaboran 3 tipos de vino a granel, el que luego se procede a vender a bodegas más grandes como Concha y Toro o San Pedro.
Siguiendo una tradición familiar de más de 3 generaciones, Las Mercedes se abre rápido camino entre la fuerte competencia existente en el valle del maipo.

En la bodega trabaja un número reducido de personas, siempre buscando mantener la calidad del ambiente, y el carácter artesanal que carácteriza a esta viña.

Priemero llegan los camiones con miles de kilos de uva. Esta se procesa en estas máquinas donde es molida extrayéndosele la mayor cantidad de jugo.
Más tarde se le agregan químicos específicos los que siendo específicamente medidos por enólogos, irán dando los grados necesarios para crear el vino.






El mosto o residuo de la molienda es reprocesado en estas máquinas, las que deben ser ayudadas por trabajadores de la bodega.



Luego de que el "proyecto" de vino está con los químicos necesarios, se deposita en las cubas donde es guardado para iniciar el proceso de fermentación.







Una vez que la ferentación está completa, el vino es trasladado a unas piscinas de decantación, en donde se purifica el producto antes de ser enviado a las viñas que compren el vino vendido a granel.






jueves, 7 de junio de 2007

Autorretrato

Francisco Javier Velasco Dellafiori

martes, 5 de junio de 2007

Despertando con las gallinas (nueva versión)

Él es Juan López. Tiene 78 años, casado, dos hijos. Ha vivido siempre en Isla de Maipo, y ha dedicado, como el mismo deja en claro, toda su vida a repartir el diario.
Aunque su rostro puede parecer el de un hombre que ha sufrido, connotando pena o amargura, lo cierto es que es todo lo contrario. Juan ha sabido vivir y disfrutar de las cosas simples, y aunque confiesa que no le agrada mucho levantarse temprano todos los días del año, ya se ha acostumbrado. Además, "alguien tiene que hacerlo", dice.


Son las cuatro de la mañana con cuarenta y dos minutos. Juan ya está en la oficina de El Mercurio de Talagante, esperando a que le entreguen los darios que deberá repartir. Ahí también hay cinco hombres más y una mujer. Sólo ella goza de juventud, los demás tienen de sesenta y cinco hacia arriba.
Conversan, se ríen, se cuentan historas. Parece que son amigos hace mucho tiempo. Reunirse con ellos todas las mañanas es una de las cosas agradables de este trabajo.








Ya son las cinco de la mañana con cincuenta y cuatro minutos. Todos los diarios ya están dentro del Citroen de Juan. Es hora de comenzar el recorrido, encontrarse con el sueño, el cansancio, la neblina y los perros guardianes de cada casa.



Luego de repartir todos los diarios, Juan se va a su segundo y principal trabajo. Hace cincuena y cinco años este hombre creo una librería llamada "El Abuelito". Un negocio pequeño pero muy completo que vende desde helados y bebidas, hasta sacapuntas y por supuesto, diarios.
"El Abuelito" ha sido el sustento económico de Juan durante toda su vida. Gracias a este negocio el ha podido salir a flote, mantenerse bien, y ser conocido en todo el pueblo como el abuelito.
Pero si la eterna compañía de su mujer no estuviese siempre para apoyarlo, la historia posiblemente sería distinta. Es, en el "boliche" y no en la casa donde conviven la mayor parte el tiempo, viviendo su matrimonio.
Parece ser entonces que el trabajo de diarero es más un gusto personal que una necesidad. Por lo menos eso es lo que se puede ver cuando conversa y se ríe con sus amigos repartidores, día tras día, a las cinco de la mañana.








viernes, 25 de mayo de 2007

Despertando con las gallinas

Él es Juan López. Tiene 78 años, casado, dos hijos. Ha vivido siempre en Isla de Maipo, y ha dedicado, como el mismo deja en claro, toda su vida a repartir el diario.

Aunque su rostro puede parecer el de un hombre que ha sufrido, connotando pena o amargura, lo cierto es que es todo lo contrario. Juan ha sabido vivir y disfrutar de las cosas simples, y aunque confiesa que no le agrada mucho levantarse temprano todos los días del año, ya se ha acostumbrado. Además, "alguien tiene que hacerlo", dice.


Son las cuatro de la mañana con cuarenta y dos minutos. Juan ya está en la oficina de El Mercurio de Talagante, esperando a que le entreguen los darios que deberá repartir. Ahí también hay cinco hombres más y una mujer. Sólo ella goza de juventud, los demás tienen de sesenta y cinco hacia arriba.

Conversan, se ríen, se cuentan historas. Parece que son amigos hace mucho tiempo. Reunirse con ellos todas las mañanas es una de las cosas agradables de este trabajo.










Ya son las cinco de la mañana con cincuenta y cuatro minutos. Todos los diarios ya están dentro del Citroen de Juan. Es hora de comenzar el recorrido, encontrarse con el sueño, el cansancio, la neblina y los perros guardianes de cada casa.


Luego de repartir todos los diarios, Juan se va a su segundo y principal trabajo. Hace cincuena y cinco años este hombre creo una librería llamada "El Abuelito". Un negocio pequeño pero muy completo que vende desde helados y bebidas, hasta sacapuntas y por supuesto, diarios.

"El Abuelito" ha sio el sustento económico de Juan durante toda su vida. Gracias a este negocio el ha podido salir a flote, mantenerse bien, y ser conocido en todo el pueblo como el abuelito.

Parece ser entonces que el trabajo de diarero es más un gusto personal que una necesidad. Por lo menos eso es lo que se puede ver cuando conversa y se ríe con sus amigos repartidores, día tras día, a las cinco de la mañana.








jueves, 17 de mayo de 2007

El Trabajo (nuevo)


Me parece que esta foto es mejor que la otra del trabajo, porque deja un poco a la connotación. No está todo dicho, como en la otra foto. Acá solo se puede ver la mano de una persona en una bodega de vinos.

Por otro lado creo que los colores son más llamativos, al igual que la iluminación.

miércoles, 16 de mayo de 2007

viernes, 4 de mayo de 2007

El Trabajo

El trabajo puede graficarse de muchas formas, pero es mas notorio aun cuando se aprecia en un contraste fuerte.
Aca, un hombre trabaja arduamente, mientras una gran ciudad (Nueva York) llena de turistas disfruta de la vida y de las comodidades que por esas cosas del destino y la suerte, les ha tocado tener.

jueves, 3 de mayo de 2007